
|OPINIÓN|
«Cállese y haga el favor...»
Callese y haga el favor… a simple vista se podría tratar de un simple gesto de cortesía que busca apaciguar a un político, a un periodista o incluso a un entrenador de fútbol.
El deporte rey por antonomasia se moderniza a pasos agigantados y sólo un sector de este complejo deporte permanece invariable con el paso de los años, el estamento arbitral.
Todos somos humanos y nos podemos y debemos equivocar, pero es importante que estas equivocaciones se reduzcan a medida que avanza la tecnología.
De esta manera, se acabaría con las sospechas fundadas o infundadas sobre ciertas colegiados que, además de realizar mal su trabajo, encima cuentan con privilegios en un terreno de juego.
El árbitro es la autoridad en el campo, pero su status no tiene que acarrear faltas de respeto hacia jugadores, entrenadores y demás componentes de los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol.
El fútbol, negocio que mueve miles de millones al año, debería modernizarse y acabar con pillos y tramposos, pero también con ciertos sujetos que vagan por los campos de fútbol en plan el justiciero o el vengador. Se creen los reyes del mambo y no son capaces de evitar concentrar los focos en su persona cuando saltan a un terreno de juego.
Estos tarjeteros con solapa, además de malos en su profesión, son chulos y maleducados. Pueden llegar a insultarte o a inventarse algo sólo por el afán de convertirse en los protagonistas de un partido tranquilo y sin incidencias como el disputado en el municipal de la Vitoria el pasado miércoles.
Por el momento, no vamos a cambiar el fútbol, ya que cuatro puristas de mala muerte han decidido que se acabaría con la llamada esencia de este deporte, o lo que es lo mismo, poner fin a Pillín el tramposo, más conocido por los eufemistas, como Pillín el astuto, pero por lo menos, vamos a intentar mantener un poco las formas y usar ese famoso cállese y haga el favor…
El deporte rey por antonomasia se moderniza a pasos agigantados y sólo un sector de este complejo deporte permanece invariable con el paso de los años, el estamento arbitral.Todos somos humanos y nos podemos y debemos equivocar, pero es importante que estas equivocaciones se reduzcan a medida que avanza la tecnología.
De esta manera, se acabaría con las sospechas fundadas o infundadas sobre ciertas colegiados que, además de realizar mal su trabajo, encima cuentan con privilegios en un terreno de juego.
El árbitro es la autoridad en el campo, pero su status no tiene que acarrear faltas de respeto hacia jugadores, entrenadores y demás componentes de los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol.
El fútbol, negocio que mueve miles de millones al año, debería modernizarse y acabar con pillos y tramposos, pero también con ciertos sujetos que vagan por los campos de fútbol en plan el justiciero o el vengador. Se creen los reyes del mambo y no son capaces de evitar concentrar los focos en su persona cuando saltan a un terreno de juego.
Estos tarjeteros con solapa, además de malos en su profesión, son chulos y maleducados. Pueden llegar a insultarte o a inventarse algo sólo por el afán de convertirse en los protagonistas de un partido tranquilo y sin incidencias como el disputado en el municipal de la Vitoria el pasado miércoles.
Por el momento, no vamos a cambiar el fútbol, ya que cuatro puristas de mala muerte han decidido que se acabaría con la llamada esencia de este deporte, o lo que es lo mismo, poner fin a Pillín el tramposo, más conocido por los eufemistas, como Pillín el astuto, pero por lo menos, vamos a intentar mantener un poco las formas y usar ese famoso cállese y haga el favor…



Leo por la Prensa que Luis Aragonés no va a volver a hablar con los medios de comunicación hasta la Eurocopa de Austria y Suiza... y me digo, ¿y a mí qué?






