OPINIÓN
Villada
Me desperté sobresaltado, ayer estuve en Villada. En las retinas de mis ojos aún contemplaba a un emocionado Cayo relatándome su experiencia. Escuchaba a lo lejos el soniquete del tren y veía esa nube de humo que inundó toda la villa palentina aquel fatídico 21 de agosto de 2006.Un sudor frío me recorrió el cuerpo y me pregunté cómo habían podido aguantar todo aquello esos valientes villadinos, vecinos como tú y como yo, que saltaron a la vía del tren con el único propósito de ayudar, en una demostración de humanidad con letras mayúsculas.
Por mucho que se escriba de vosotros y de vuestra heróica gesta, me sentía obligado a recordaros nuevamente, pues me enseñasteis mucho, al margen de mi labor periodística.
Esta vez las sensaciones fueron diferentes, aunque según nos adentrábamos en la localidad un nudo se formaba en mi estómago fruto de la expectación y del recuerdo. Las calles permanecían idénticas y la empresa Facundo (recientemente premiada con la Orden del Mérito Civil) había cambiado su improvisado hospital de campaña, paralelo a la vía del tren, por la tradicional zona de carga y descarga de camiones. Sin embargo, mis ojos seguían contemplando las carreras de los miembros del 112 y ese extraño silencio...Alguien me despertó de ese horrible sueño y, en ese momento, comenzó mi trabajo, eso sí, siempre desde el cariño y la admiración por un pueblo, cuyo nombre permanecerá en la memoria de toda una generación.
Hoy en día aún se desconocen los entresijos que rodearon el accidente, pero lo que está claro es que sin la labor de los villadinos hoy hablaríamos de muchos más muertos y no sólo de siete.
Que estas líneas sirvan de homenaje, de mi parte y de todos los de Diario Palentino, porque sabemos que cuando ocurre algún tipo de desgracia a nadie le gusta transmitirla o revivirla, sin embargo vosotros os desvivisteis con nuestra labor y no tuvisteis reparos en facilitarnos nuestro dichoso trabajo, tan puñetero en algunas ocasiones.






